Los caballeros las prefieren rubias

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Algo está pasando en el mundo de la pantalla pequeña: las rubias se están haciendo con el poder. ¿Pero esto es malo? ¿Acaso importa si sus cabellos son dorados cual oro resplandeciente, mientras la serie sea buena? ¿O es esa condición indispensable y necesaria para hacer a la serie buena? Todo esto nos lo preguntamos y respondemos en este post.

Lo que al principio viene a mi mente medio dormida como una coincidencia inocente, pronto empieza a dar vueltas hasta llegar a una conclusión: las protagonistas femeninas de series importantes son todas rubias, lo voy a llamar la Ley del poder rubio. Es más, hasta el tono de rubia es parecido. Si os mostráis tan escépticos como mi parte racional, esperar a ver algunos ejemplos.

Empecemos con una de las sorpresas del año pasado, Homeland, y su rubísima Carrie Mathison. Intentó pasar desapercibida con una peluca negra y no le duro ni un capítulo, todos sabíamos que esa no era nuestra Carrie y la queríamos de regreso y rubia. En este caso han pretendido (y conseguido) darnos a conocer a una joven que enseguida nuestro cerebro va a procesar como “la buena” dada su apariencia, y por supuesto, su melena amarillenta. Guapa de cara, de tez blanca, y cabellos claros, es la pura imagen de una persona inocente ¿Sentiríamos lo mismo si la pusiéramos castaña o pelirroja? Seguramente nuestra sensación cambiaria. Todo ello lo acompañan de manera grandiosa con sus desequilibrios mentales, recurriendo también en este caso al pelo, el cual se toca frenéticamente cuando esta nerviosa, cuando peligra la imagen de chica buena y comienza la de paranoica aguda. ¿Casualidad? Puede.

Podríamos entonces decir que siempre que veamos a una rubia es que nos están dando a conocer a la buena de la serie, pero esto no es una regla universal. En el caso de American Horror Story podemos ver que utilizan lo que nos dice nuestro cerebro (claro = bueno) para darle la vuelta y crearnos confusión (realmente todo en esta serie persigue este propósito). Nos presentan a la increíble Jessica Lange al principio como señora mayor muy cabrona y después como monja dominante, sin embargo siempre hay algún momento en el que llegas a entender sus acciones. Mentalmente estas viendo una contradicción y eso se traduce en la ambigüedad inicial del personaje. Es fácil saber quien es bueno y quien es malo, pero alguien que te provoque las dos cosas y encima lo haga genial, no se consigue fácilmente. ¿O acaso no es uno de tus personajes favoritos de la serie? Por si no les bastara con una, usan el mismo método con la Hermana Mary Eunice.

No podemos pasar por alto una serie que ha conseguido mezclar ambas sensaciones en personajes distintos: Juego de Tronos ha jugado con la malicia encubierta bajo la imagen de rubia con Cersei Lannister, y ha llevado al extremo la sensación de pureza que transmite un pelo claro con la poderosa Daenerys. Aquí tenemos un ejemplo de simpatía por ternura, pues los cabellos de la Madre dragona han incrementado exponencialmente que lo primero que sintamos por ella sea un calido afecto, más allá de sus circunstancias.

Veamos otro ejemplo del uso doble de los pelos claros: la dura e inquebrantable Olivia Dunham de Fringe, rasgos duros y carácter aparentemente inflexible, y sin embargo ahí la vemos intimando y cogiendo cariño (como el resto de nosotros) a la familia Bishop. sin embargo, su homologa del universo colindante, aunque sea exactamente igual y muy parecida en comportamiento, no nos da esa primera impresión dada su melena colorada (como diría mi abuela). Ese simple cambio ya hace que en la primera escena nuestra percepción cambie y la pongamos la etiqueta de la "Olivia mala".

Pero las rubias no sirven solo para el bien y el mal, sino también para darnos un perfil. Es el caso de Skyler White (Breaking Bad) y Allison Dubois (Medium), donde su color de pelo le da fuerza a su situación de madre. A parte de la bondad que inspira una madre, si además le añadimos el toque rubio en su cabellera sentiremos por ella directamente sentimientos maternales. Y no nos equivocamos, lo que nos transmite el personaje es que son unas madres protectoras que velan por el interés de sus hijos. Sus rasgos se suavizan y, asuntos de drogas y de fantasmas a parte, siempre tendremos presentes que son las matriarcas de una familia.

En lo sobrenatural no es una regla tan estricta, pero hay dos ejemplos que apoyan mi teoría del poder de las rubias: Buffy, estaca en mano, y Sookie, manos relucientes. La primera de ellas mezcla la fuerza de la elegida con la chica de instituto que cada vez que mata a un vampiro suelta un chiste. Con la protagonista de True Blood volvemos al tema de la bondad y nos la ponen como un ángel indiscutible, indefenso y enamoradizo. Pase lo que pase con ellas, y tenga el personaje la evolución que tenga, siempre mantendremos en nuestras cabezas a la adolescente y a la camarera. Sus rubios nos permiten no olvidarnos de la chica que era antes de empezar a matar o besar chupasangres.

Ya hemos visto bondad, maldad camuflada e inocencia, nos toca la fuerza. Hablemos ahora de dos elegidas muy distintas que comparte número de tinte: Emma, la encargada de romper el la maldición de Storybrooke en Erase una vez; y la Dama rubia del Oeste, la luchadora Lily en Hell On Wheeles. Por género e historia no tienen nada en común, sin embargo las dos portan sobre sus hombros una hermosa cabellera rubia. Las dos se enfrentan a grandes problemas y son mujeres de arduo carácter, pero también son las que se supone que tienen que sacar adelante todo y solucionar los imposibles problemas a los que se enfrentan (ya sean una reina malvada o la construcción del primer ferrocarril). Además de eso, la claridad de su melena nos ayuda en los momentos donde nos muestran sus lados sensibles, que curiosamente, son los que las dan fuerzas a las dos en su cometido.

Si llegado a este punto todavía conserváis dudas, veamos que ocurre cuando hablamos del brazo de la ley. En The Closer y Cold Case las dos protagonistas son rubias y se enfrentan a situaciones donde el carácter y el instinto se mezclan con la sensibilidad y la comprensión. Nos muestran mujeres duras, luchadoras y justas que tienen su lado blando, enfatizando este con sus pelos rubiales. He dejado fuera de la ecuación a Catherine Willows ya que en CSI: Las Vegas no podemos hablar de un protagonismo indiscutible, pero también es bueno observas que en cualquier serie con un grupo protagonista siempre encontraremos a una rubia. Ya sea una criminóloga, o médico (Anatomía de Grey) o mama traumatizada (Lost).

Y para terminar y que no parezca que solo hay rubias en papeles donde la carga psicológica o el cometido es importante, hay que resaltar que en comedia también se cumple mi ley del poder rubio: Pohebe nos enamoró en Friends, tanto por su locura como por su inocencia, mientras que en Sexo en Nueva York, dos de las cuatro protagonistas son rubias, cuadrando con la imagen de aristocracia y pijismo que quieren darnos.

Me dejo muchas en el tintero pero creo que con este basto ejemplo podemos sacar dos conclusiones: la primera es que ahora que lo sabes, si te imaginas a cualquiera de ellas con otro color de pelo ya no te transmite lo mismo; y lo segundo es que si ves una serie cuya protagonista es rubia, puede ser una gran serie.

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