La Saga de Geralt de Rivia

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Mayo va a ser un mes importante para el género fantástico. La quinta temporada de Juego de Tronos intenta salvar los desaguisados de Festín de Cuervos y Danza de Dragones (no con mucho éxito, aunque están haciendo lo que pueden), The Witcher III está por fin a punto de salir al mercado y una precuela de la historia de Geralt de Rivia, en la que se basa la célebre trilogía de videojuegos, está a días de llegar a nuestras librerías. Cuento los minutos para que volver a disfrutar de otra aventura del brujo Geralt en Estación de tormentas.

La Saga de Geralt de Rivia y Juego de Tronos están íntimamente ligados en mi experiencia personal. Cuando todavía era un fanático admirador de los Siete Reinos, unos amigos que le habían visto el plumero a George RRRR Marrtin mucha antes que yo, me hablaron del brujo de Rivia, creado nada menos que por un escritor polaco que no conocía ni su madre (o eso creía yo, en mi habitual ignorancia). Como todo buen fanático, me mantuve fiel a los Stark y compañía, desechando la idea de iniciar un nuevo ciclo de fantasía, inmerso en el maremágnum  que se desarrollaba en Poniente.

Pero el tiempo es el peor enemigo de los sentimientos puros. La pereza o el aburrimiento de Martin hacia su tramposa historia retrasaron la salida de Festín de cuervos, más allá de lo que toleraba mi esencia de friki de la literatura fantástica, y, finalmente, decidí asomarme a los cuentecillos del tal Sapkowski. Y escribo "cuentecillos" porque así se inician las peripecias del brujo Geralt. Intenté convencerme de que este escarceo no suponía una infidelidad hacia Martin. En realidad mi objetivo no podía ser más noble: quería humillar a mis amigos desde la sabiduría y la superioridad moral que da "el conocimiento de causa". Me convencí de que iniciaba esta lectura con el sano propósito de constatar la superioridad de Canción de hielo y fuego y así poder ridiculizar a mis colegas.

Los dos primeros volúmenes de la Saga son una sucesión de cuentos engarzados por un tenue hilo conductor, que es más bien una excusa para publicar las historias juntas, sobre todo en la primera parte. Rápidamente caí rendido ante la calidad de lo que estaba leyendo. No es fácil encontrar en el género fantástico alguien con la maestría de Andrzej Sapkowski. Su prosa es una maravilla. Sutil, profunda, evocadora y, curiosamente, sencilla. Poco a poco me fui viendo inmerso en el mundo de Geralt de Rivia, guiado por unos cuentos repletos de imaginación, originalidad, romanticismo y humor. En muchos diálogos de la Saga vi homenajes a mi venerado Jack Vance, pero lo más chocante era la revisión de muchos cuentos clásicos, que, en manos del escritor polaco, cobraban un sentido mucho más adulto e interesante. A pesar de mi reticencia inicial, debo confesar que mi devaneo con las historias del brujo empezaba a cobrar serios tintes de infidelidad encubierta.

El tiempo, como decía, fue posiblemente el factor clave para inspirar el cambio en mis sentimientos amorosos. Bueno, el tiempo y el horror ante la lectura del insípido y decepcionante Festín de cuervos (no quiero incidir en lo ya dicho: aquí tenéis mi opinión completa al respecto). Con la lectura del tercer libro, me vi oficialmente sumergido en la Saga (cuyo inicio se había esbozado en tres de los cuentos de los dos primeros volúmenes). Ya no se trataba sólo de las tribulaciones del solitario Geralt, intentando convencerse de su falsa inhumanidad, ni de sus aventuras de maestro de esgrima contra todo monstruo que se cruzase por su camino, sus encuentros amorosos o de la rutilante aparición de los inicialmente secundarios Jaskier, Jennefer o Ciri. Un complejo mundo de maquiavélicas hechiceras, reyes sin escrúpulos, asesinos a sueldo y elfos insurgentes se iba tejiendo alrededor del triángulo formado por Geralt y sus dos mujeres, para mi asombro y maravilla. Por primera vez desde mi lectura de alguna de las múltiples joyas de Vance, volvía a sentir la mágica sensación que me había convertido en un friki de la fantasía la primera vez que leí El Señor de los Anillos. A los cuatro vientos proclamé mi nuevo amor. La Fantasía volvía a tener un faro a la altura de mis dos dioses: ni folletines martinianos, ni plagios rowlingnianos, Sapkowski se unía a Vance y Tolkien en una verdaderamente santísima trinidad.

El cuarto libro supuso la confirmación definitiva. La escena en la isla de Taned es insuperable. Una nueva cumbre de la literatura fantástica. El quinto libro, con la dispersión de los protagonistas mantiene el nivel. En el sexto, Sapkowski sigue experimentando, cambiando su forma de narrar. En ninguno de los libros repite una fórmula y, desde mi inmodesta opinión, esto lastra un poco el sexto y, sobre todo, el séptimo (y último) libros de la saga. El sexto, decía, nos ofrece una narración repleta de flashbacks que apuntan hacia un final épico. El recurso se hace pesado en ocasiones. La paulatina pérdida de protagonismo de Geralt es también una apuesta arriesgada, pero funciona. La apoteosis final justifica plenamente la inconexa narración. Y el séptimo es el más débil, desde mi punto de vista. Sapkowski, fiel a sí mismo, sigue sin copiarse y hace una apuesta demasiado arriesgada. Además propone su último homenaje a los clásicos, en un momento en que su historia podría elevarse por encima de la homenajeada. Confieso que mis dientes rechinaron con la aparición de cierto caballero... Pero a mediados del libro, el polaco recupera el pulso para concluir la saga con el final apoteósico y despiadado que merecía. Su epílogo es, acudiendo a un tecnicismo literario que espero que me perdonéis, una putada en toda regla.

En resumen, una maravilla que no deberíais dudar en leer. Lo mejor que he leído en el género fantástico en los últimos veinte años, con una diferencia abismal sobre el resto. Y está acabada. Los que empecéis a leerla ahora no tendréis que esperar a los antojos del escritor o de su inspiración, ni de su traductor (ver último párrafo). Estación de Tormentas, el libro que se publica este mes, es una historia completamente al margen de la Saga, de la que espero escribir una elogiosa crítica en breve (cruzo los dedos para que no haya sido otro todo por la pasta...).

Para acabar, os cuento algunas curiosidades que rodean a Geralt. En Polonia es un fenómeno de masas: comic, serie de televisión, juegos de mesa y películas han nacido a su alrededor (ojalá Peter Jackson o la HBO lean esta Saga...). Estas producciones satélite no han trascendido las fronteras polacas. La que sí lo ha hecho ha sido su adaptación al mundo de los videojuegos. La saga de The Witcher es una de las más reputadas en el género de rol y también esta semana se pone a la venta la tercera parte, que promete marcar un antes y un después para todos los amantes de los videojuegos.

Y como último detalle, comentaros una anécdota que se produjo durante la publicación de los libros en castellano. El primero data de 2002. La publicación en español fue a ritmo de un libro por año... hasta que publicaron el sexto. En ese momento se produjo una molestísima pausa que no era culpa del escritor (Sapkowski escribió la saga completa entre 1993 y 1999). La editorial adujo un curioso motivo: el bloqueo del... TRADUCTOR. Manda huevos, proclamo. Hay que reconocer que la traducción es cojonuda (no lo digo por mis vastos conocimientos del polaco, sino por su brillante adaptación a nuestro idioma), pero lo del bloqueo del traductor, como que no cuela. La editorial publicó dos libros de Sapkowski ajenos a la Saga entre medias (imagino que también los traducirían) y en su penoso último intento de explotar la gallina de los huevos de oro, decidió publicar el último libro en dos volúmenes. Sin duda, sacaron más pasta, pero con ella se llevaron también todo mi odio e inquina (que no es poco).

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5 comentarios

  • Enlace al Comentario Domingo Montoya Viernes, 12 Junio 2015 16:42 publicado por Domingo Montoya

    Gracias por comentar, Sergio.
    El próximo te va a hacer vomitar: no te lo pierdas.

  • Enlace al Comentario Sergio Jueves, 11 Junio 2015 21:26 publicado por Sergio

    menudo montón de mierda pedante.. (y no lo digo por ser fanboy de uno o de otro, eso te lo dejo todo a tí).

  • Enlace al Comentario Domingo Montoya Miércoles, 27 Mayo 2015 17:40 publicado por Domingo Montoya

    Muchas gracias, mai.
    Completamente de acuerdo con ambos sobre el asunto portadas (apuesto a que ni se han tomado la molestia de leer dos páginas para hacerlas...).

  • Enlace al Comentario Mai Lunes, 18 Mayo 2015 20:04 publicado por Mai

    Las portadas de Alamut son un desatino, bajo mi punto de vista. Las de Bibliopolis Fantástica están bien conseguidas. Aunque ya sabes, no se debe juzgar un libro por la portada ;-)

    Muy buen texto, ha sido como leer mi propio pensamiento.
    He estado entusiasmada con esta saga desde que la leí (y sufrí el bloqueo del traductor) e intento promocionarla a aquellos que me quieran escuchar. Utilizaré este texto a partir de ahora.

  • Enlace al Comentario Iván Domingo, 17 Mayo 2015 17:21 publicado por Iván

    Interesante, me la apunto. Eso sí, las portadas de la saga no pueden ser más típicas del género, aunque eso suele ser cosa de la editorial encargada.

    Un saludo.

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