Double Dragon

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Decir Double Dragon es decir lucha, infancia, mamporros, fulanas, negratas, patadas voladoras, codazos… Estamos ante el que probablemente ha sido el mejor juego beat’em up de todos los tiempos.  Y nosotros lo vivíamos con cada moneda y dos únicas intenciones: terminártelo únicamente con cinco duros y verle las bragas a Marian.

Corría el año 1987 y si eras duro oías Guns’n Roses y su Appetite for Destruction, si eras moderno Michael Jackson y su Bad, si eras tranquilo Whitney Houston y su Whitney y si sabías de música morías de placer al oír The Joshua Tree de U2. Pero si eras un moco de metro veinte (de ahí lo de Dani Diminuto) y diez años de edad, lo que te ponía de verdad eran los vídeo juegos y los mamporros.

Double Dragon estaba en el Rincón Madrileño, pero en una ubicación distinta a la de nuestro anterior artículo. El suelo estaba lleno de serrín, los servilleteros eran de base de madera con dos pinchos de hierro forjado en la parte superior a modo de astas donde se clavaban las servilletas cuadradas de papel. Se comía atascaburras, ajo de mataero y demás gastronomía manchega. El típico bar al que si no ibas con tus padres no te dejaban entrar, y que nos gustaba lo justo debido a la poca duración de las recreativas allí.

La historia del Double Dragon que llegó a Europa (hubo dos versiones: una para Japón y otra internacional) era entrañable. Dos hermanos, Billy y Jimmy, dueños de un gimnasio de artes marciales (doho) deciden tomarse la justicia por su mano cuando una banda de tíos muy chungos, los Black Warriors, se hacen con la ciudad y secuestran a la novia de unos de estos, Marian.

Se dice de Double Dragon que fue el sucesor de Renegade, otra saga estrella de sus creadores: Technos Japan. Introdujo varias novedades en el mundo de los beat’em up: dos jugadores, podía haber varios enemigos a la vez en la misma zona de pantalla, fuego amigo (u “hostias a tu compañero” como prefiero llamarlo yo), utilización de armas que robabas a los enemigos, etc…

Cumplía con creces dos de las tres premisas necesarias para que un juego triunfara: color y originalidad, con unos escenarios logrados y una buena variedad de enemigos para la época de la que era el juego. La música, sin embargo, dejaba algo que desear.

Una de las mayores maravillas de las que disponía era la cantidad de ataques que los hermanos podían hacer, desde puñetazos, patadas, patadas voladoras, patadas hacia atrás, codazos, agarrar a un enemigo y lanzarlo, etc… La imagen de estar atrapado por una zorra y que un negrata que te saca dos cabezas te funda del orden de 500 puñetazos en 0,2 segundos hacía temblar a cualquiera. El juego en sí no era relativamente difícil, pero si además añadías el codazo se convertía en MUY fácil. El que haya jugado sabrá de lo que le hablo. Lo complicaban un poco los obstáculos como agujeros y puentes rotos que te hacían perder vidas completas si caías en ellos.

El juego se dividía en cuatro escenarios, ciudad, fábrica, bosque y guarida. Aunque el final de algunos de ellos se fundía con el principio del siguiente. Durante la travesía los enemigos salían a tu encuentro con la única intención de medirte el lomo, pudiéndote encontrar putas con látigos, cachas descamisados, negratas de dos metros, chulazos vestidos de discoteca, etc… Dicho de otra manera, parecía como si los Scissor Sisters o, si rememoramos a uno de la época, los Village People, estuvieran haciendo un casting para contratar a un último miembro. ¿Recordáis el capítulo de los Simpsons en el que Hommer cree que Bart es gay y lo lleva a la fábrica de fundición? Pues eso…

(Ups... parece otra cosa)

Tenía dos finales: si ibas solo con Billy, una vez matado al boss Marian se acercaba y te daba un besazo con un levantar de pierna que sólo las chicas americanas saben hacer. Si jugabas con dos jugadores, había un duelo final entre los hermanos por hacerse con las caricias de una mujer en apuros.

 

Al final, nosotros, pequeños imberbes, que disfrutábamos de las películas americanas de los 80 que nos hacían creer que una camiseta blanca con una chupa negra de cuero por encima, unos pantalones vaqueros tan apretados que los huevos se marcaban en el culo y tanta gomina como para la secuela de Grease, era la mejor manera de molar, y que además flipábamos con los mamporros de Billy y Jimmy, salíamos del bar con la intención de comernos el mundo. Y entonces, llegaba Toni, y te hostiaba.

Curiosidades:

  • Tuvo cuatro secuelas: Double Dragon II: The Revenge (1988), Double Dragon III: The Rosetta Stone (1990), Double Dragon IV o Super Double Dragon (1992) y Double Dragon V: The Shadow Falls. En algunas de ellas no intervino la creadora inicial Technos Japan.
  • También hubo remakes como Double Dragon Advanced (2004), Double Dragon Ex (para móviles 2006) o Double Dragon Neon (2012).
  • Se hizo una película, de esas que ves y luego quieres arrancarte los ojos. Fue listada como una de las 10 peores películas basadas en vídeo juegos de la historia.
  • Hay cameos de Billy en otros juegos como Super Spike V’Ball o WWF Superstars, en donde sale en el público animando.
  • También se creó una serie de dibujos animados que no merece la pena ni comentar nada más.
  • Battletoads and Double Dragon fue un Crossover con mucho éxito  que salió en el año 1993, aprovechando el tirón de ambas franquicias.
  • Ya os hablamos de este juego aquí.

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