X-Men: Días del futuro pasado

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La última formación de los X-Men disputa una guerra para la supervivencia de la especie en dos periodos de tiempo diferentes. Los personajes originales de la trilogía “X-Men” unen sus fuerzas a las que ellos mismos poseían en el pasado, “X-Men: Primera generación”, para cambiar un importante acontecimiento histórico y librar una batalla épica que deberá cambiar el pasado para salvar el futuro.

El guión ha sido escrito por Simon Kinberg, con aportaciones creativas de los actores Michael Fassbender y James McAvoy y del director de “X-Men: Primera Generación” Matthew Vaughn. La trama nos contará cómo traerán la conciencia de Lobezno a 1973 para ayudar a Xavier, Magneto y el resto de mutantes con el fin de acabar con los Centinelas, creados por Industrias Trask. Con un presupuesto de más de 200 millones de dólares no han escatimado en efectos especiales y veremos los poderes de La Patrulla X al más mínimo detalle.

¡¡¡¡A partir de aquí cuidado con los SPOILERS!!!!

Nos hallamos ante una película entretenida que para mi está en el podio de las mejores películas de los X-Men, pero que no supera a “X-Men: First Class”. Los protagonistas absolutos de la cinta son Michael Fassbender, interpretando a un Magneto ambiguo ante el conflicto, James McAvoy, un profesor Xavier perdido sin fe después de lo sucedido en “First Class”, y Jennifer Lawrence como la espectacular Mística que lleva el peso de la acción con unas peleas acrobáticas espectaculares. A mi sigue sin gustarme esta actriz pero en el papel de Raven se sale de la pantalla. Hay escenas increíblemente buenas entre Fassbender y McAvoy, y entre Lawrence y Fassbender que continuan las tramas que pudimos ver en “First Class”.

El guión original es el arco argumental de los números 141 y 142 de Uncanny X-Men publicados en 1981, una de las tramas más valoradas de los cómics. Como he defendido en varias ocasiones, encuentro normal que hayan modificaciones, son dos universos completamente distintos que no pueden funcionar igual, de ahí que se tengan que cambiar ciertas cosas para que la película funcione con el gran público que en definitiva es el que llena los cines. Por eso no me sorprendió que el hilo conductor de la trama fuera Lobezno, el verdadero buque insignia de las películas de los X-Men (aunque ahora Fassbender se lo está poniendo difícil) en lugar de un personaje que apenas ha tenido protagonismo en la saga, la maravillosa Kitty Pride/Ellen Page. Pero no puedo llegar a entender que la protagonista de la saga en los cómics no tenga algo más de papel en el guión, es normal que no lleve el peso de la historia pero unos cuantos minutos más de metraje para Kate Pride hubieran estado bien. Tanto la actriz como el personaje podrían darnos buenas dosis de entretenimiento en futuras películas si la dejan, con lo poco que le dan en la saga lo está haciendo muy bien.

Otro de los cambios que es de cajón es el personaje que origina la trama, el asesinato del Senador Kelly, el cuál ya había muerto en X-Men y al que se ha cambiado por Bolivar Trask, la elección Peter Dinklage ha sido de lo más acertado de la película, el actor está fabuloso y esas caras de enfado que pone no tienen precio.

Bolivar Trask está convencido de lo que piensa y habla, cree que el homo sapiens será aniquilado por la superioridad de los mutantes, y para evitar que esto suceda crea a los Centinelas, unos robots diseñados para acabar con los mutantes. Con el paso del tiempo el modelo Mark X ha conseguido contrarrestar los poderes de los mutantes, utilizando un recurso que no voy a descubrir, el cual no está en el cómic y pertenece a una de esas licencias que se han de tomar para actualizar y adaptar la saga al siglo XXI. El objetivo del científico será conseguir la financiación que requiere su proyecto.

Me parece excesiva la inclusión de nuevos personajes que no salen en los cómics y que no aportan nada nuevo, y la poca participación de los que sí que salen. Destello/Blink es la más destacable por lo espectacular de sus poderes y aporta mucho a la acción de la batalla inicial y la final, es un personaje muy bien representado que puede dar juego en futuras películas de la saga. Pero no entiendo que se incluyan personajes como Bishop, Sendero de Guerra y Mancha Solar que no aportan nada, por no hablar de Bobby Drake, y en cambio no se les de mayor protagonismo a Tormenta y Coloso, que realmente llevan el peso de la acción en el futuro distópico de los cómics.

Pero una de las cosas que no perdono es que la magnífica e icónica portada del número 141 de X-Men no haya sido adaptada como cartel principal de la película, hemos asistido durante estos meses a multitud de carteles y portadas, en muchas ocasiones muy similares, y no pensar en utilizar esta fabulosa y en multitud de veces homenajeada portada me parece un fallo garrafal.

La ambientación de los años 70 está muy lograda, vestuario, escenarios, atrezzo y las conexiones con momentos históricos de la época, el momento en que las cámaras de televisión graban a los mutantes en plena acción esta bañado con ese filtro tan setentero que imprime mucho detalle a la ambientación. Pero lo que me llamó tanto la atención de la campaña viral, la Bala Curva (por cierto el momento Kennedy me patina), tan sólo se menciona y no se han incluido ni siquiera un par de escenas en el metraje. Estaba convencido que todos esos videos que habían servido para alimentar la campaña publicitaria y aumentar el hype de los espectadores servirían para llevar el hilo conductor de un par de escenas, ya sé que no en su integridad pero si en parte. Otra pequeña decepción.

El personaje de Pietro Maximoff aporta aire fresco a la película, con un humor punzante y una acción que veremos a dos velocidades combinada maestralmente con la pieza musical para mostrarnos sus poderes de velocidad. El chasco que nos llevamos con las primeras imágenes que vimos de Mercurio se ve paliado con esta maravillosa escena tan graciosa y buena que te dan ganas de ver más aventuras suyas.

El dinamismo paralelo entre 1973 y 2013 del cómic tan sólo se consigue en la parte final de la película, es un recurso que le da mucho dinamismo a la historia de Claremont y Byrne pero que la cinta al carecer de el en el tramo medio hace que el ritmo sea algo desigual. Así como la introducción, que Xavier narrará como voz en off, se hace de una forma rápida sin tiempo para presentar a los personajes, la parte central de la película se hace un poco lenta, a excepción de las escenas de Pietro y Mística, debido a que nos vuelven a explicar algo que ya sabemos y hemos visto en “First Class”: la humanidad teme a los mutantes.

La película corrige los problemas de continuidad, jugando con las líneas temporales y las realidades alternativas Singer nos viene a decir que lo visto en “X-Men 3: La Decisión Final” y “X-Men Orígenes: Lobezno” son dos posibilidades entre las múltiples opciones disponibles, y que las alteraciones sucedidas en esas dos películas nunca hayan sucedido.

En definitiva es una gran película pero el hype que me provocó la campaña viral me ha dejado con la necesidad de ver más de lo que he visto. Los X-Men tienen el futuro asegurado.

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