Lluvia de plomo en el Día de San Patricio

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1990 fue un Año Gansteril, pocas veces ha pasado que un mismo año se estrenaran tantas películas de Cine Negro y tan buenas. Tenemos “Uno de los Nuestros”, “El Padrino III”, “Muerte entre las Flores”, “El Rey de Nueva York” ,”El Novato” y “El Clan de los Irlandeses”. No descubriré nada si digo que la mejor fue la película de Scorsese, que el cierre de la Trilogía de Coppola, aun siendo inferior a las dos primeras es una gran película pero entre todas destaco un film algo menor pero con unos mimbres que la convierten en una pequeña joya casi desconocida, me refiero a “State of Grace”  o “El Clan de los Irlandeses”. En este caso nuestro Amiguito de los Títulos acertó y le dio uno más que digno.

Empezaremos con polémica ya que al parecer siempre he cometido el error de considerar al Cine de Gánster y al Cine Negro como si fueran lo mismo y resulta que son géneros diferentes aún con muchos puntos en común. El Cine Negro o Film Noir se desarrolló en E.E.U.U. entre la década de 1930 y 1950, siendo: “El Halcón Maltes” de 1941 un claro ejemplo del mismo. Le debemos el término al crítico italiano Nino Frank, toda la trama gira en torno a un hecho delictivo o criminal y la construcción formal está cerca del Expresionismo, el lenguaje es elíptico, se juega con la iluminación: claroscuros, sombras, escenas nocturnas, recordemos que estamos hablando de pelis en blanco y negro, los buenos y malos se confunden y el protagonista es un antihéroe con un pasado oscuro. La sociedad es presentada como violenta, cínica y corrupta, todo dentro de un tono pesimista muy marcado, los finales son agridulces cuanto menos y las mujeres son: “Femmes Fatales” que conducen a sus víctimas a situaciones peligrosas o a la muerte. Vendrían a ser Dramas Criminales o Thrillers Psicológicos, que tendrán su continuidad con el llamado: “Neo-Noir”, desde los 70 hasta ahora. Según estaba escribiendo no hago más que pensar en: “Blade Runner”…

En cambio el Cine de Gánsteres tiene como tema principal el Crimen Organizado y todo es visto desde el punto de vista del delincuente, la línea entre la crítica y la admiración es muy difusa y en muchos casos han sido criticadas por convertir a criminales en antihéroes de opereta, sin duda resultan películas moralmente ambiguas y glorifican la violencia en no pocas ocasiones pero una cosa es la ficción y otra muy diferente es la realidad. Que disfrutemos con las andanzas de: “Tony Soprano”, “Michael Corleone” o “Tony Montana”, no quiere decir que adoremos a los mafiosos reales y no entendamos la diferencia entre lo real y lo ficticio o lo que está bien o está mal. La Época Dorada del Cine de Gánsteres fue entre 1929 y 1934, destacando: “Hampa Dorada” (1931), “El Enemigo Público” (1931) y “Scarface, el Terror del Hampa” (1932). Y en 1972 llegó Coppola con: “El Padrino” y cambió el Cine en General y el Cine de Gánsteres en particular para siempre.

Después de este inciso volvemos a 1990 con un film que pasó un poco desapercibido pero que desde la primera vez que vi me encandiló para siempre, una película de mafiosos irlandeses en Nueva York “El Clan de los Irlandeses”. Lo primero que le chocará al profano será descubrir un elenco actoral sublime: Sean Penn jovencísimo y en “Estado de Gracia” desbordando talento por todos los poros, Robin Wright guapísima y comedida, Gary Oldman robando escenas y dejándonos extasiados con su mera presencia y Ed Harris controlando el cotarro desde su trono.

Si a ese elenco actoral casi perfecto le añades secundarios de lujo, una banda sonora a cargo de Ennio Morricone y violencia comedida tenemos un film mayúsculo. Para ser justos deberíamos decir que es una mezcla entre Cine Policiaco y Cine Gansteril, ya que Sean Penn es un policía de Boston que debe volver a su barrio de toda la vida para investigar a sus excompañeros de farras, el problema viene al darse cuenta que no todo es tan sencillo y que si bien Ed Harris es un cabronazo de armas tomar, su hermano Gary Oldman es un buen chico que se mueve por sus instintos y prejuicios y para complicarlo más tenemos a Robin Wright como la hermana de Gary y Ed y exnovia de Sean. Si bien Sean Penn, desde Boston tenía claro que su deber era desmantelar la organización mafiosa irlandesa, al llegar al barrio verá que no todo es tan sencillo y volverá a ser ese chiquillo rebelde que cumplirá con su deber pero a su manera.

Todo en el film nos va llevando a un final Sam Peckinpahiano de los que te dejan sin aliento, una de las mejores películas de los 90 que no decepcionará a casi nadie. Puro tiramisú irlandés que fue puntuada con un 7 por la Crítica de Cine Armenia de Moda y eso no es poco de pavo.          

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